Juntos haciendo el camino

Diez entidades piden convertir las enfermedades vasculares en una prioridad nacional

Diez entidades piden convertir las enfermedades vasculares en una prioridad nacional | IM Médico

Las diez entidades sanitarias que constituyen la Alianza Estratégica para la Salud Vascular (AESV) han presentado este jueves, 26 de marzo, el ‘Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular’, un llamamiento urgente que busca situar en la agenda pública una de las mayores amenazas de salud en España: las enfermedades vasculares, responsables del 26% de las muertes. Representantes de sociedades científicas, organizaciones profesionales y de pacientes han trabajado conjuntamente desde octubre, analizando la situación de la salud vascular, su extrema importancia y la necesidad de concienciar a las administraciones sanitarias, los profesionales de la salud y los pacientes para que le dediquen la atención que merece.

Con el apoyo de Servier España, la AESV reúne por primera vez en España a un grupo amplio y multidisciplinar de entidades con el fin de abordar de forma coordinada la salud vascular. Entre las sociedades científicas se encuentran la Sociedad Española de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular, la Sociedad Española de Cardiología, la Sociedad Española de Directivos de la Salud, la Sociedad Española de Medicina Interna y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. Representan a los pacientes el Foro Español de Pacientes y la Organización de Pacientes de la Fundación Española del Corazón. También forman parte de la Alianza el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, el Consejo General de Enfermería y el Observatorio de la Adherencia Terapéutica (Grupo OAT).

Hacia la salud vascular a través de la adherencia terapéutica

Las enfermedades crónicas vasculares –que incluyen la patología cardiovascular, arterial periférica, cerebrovascular, enfermedad venosa crónica y complicaciones como el pie diabético– afectan cada día a más personas y tienen un impacto enorme, aunque su visibilidad social continúa siendo mínima. «Estamos ante una de las principales causas de muerte en nuestro país. La salud vascular debe dejar de ser invisible y convertirse en una prioridad real de las políticas sanitarias«, ha subrayado el doctor José Ramón Marchrepresentante de la AESV en la rueda de prensa.

Las enfermedades vasculares provocan en España más de 113.000 muertes al año, lo que representa una cuarta parte de los fallecimientos. Además, al tratarse a menudo de patologías silenciosas o de evolución progresiva, los retrasos en el diagnóstico y la falta de continuidad en los tratamientos se traducen en complicaciones y hospitalizaciones que podrían haberse evitado, así como en un mayor consumo de recursos sanitarios.

Por ello, la Alianza insiste en que «la adherencia terapéutica es un factor fundamental y debe ser considerada esencial para la eficiencia del sistema«, según ha afirmado la doctora Raquel Varas Doval. Precisamente, teniendo en cuenta que el 27 de marzo se celebra el Día Mundial de la Adherencia Terapéutica, la AESV recuerda que «el cumplimiento del tratamiento no es una variable exclusivamente individual, sino un elemento esencial para la eficiencia del sistema y de la gobernanza sanitaria. Por eso, las administraciones deben integrar la adherencia como un indicador clave de gestión, dado su impacto directo en la reducción de hospitalizaciones evitables y costes públicos«.

Un manifiesto con diez prioridades para cambiar el modelo

El ‘Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular’ recoge un decálogo de principios estratégicos para impulsar una atención vascular de vanguardia, fundamentada en la equidad, la efectividad y la orientación a resultados. Entre sus ejes, la Alianza subraya la necesidad de reconocer la salud vascular como una prioridad política y sanitaria, adoptar modelos de atención coordinada que aborden de forma conjunta los factores de riesgo, situar al paciente como actor corresponsable de su tratamiento y combatir dos barreras estructurales que condicionan los resultados: la falta de adherencia y la inercia diagnóstica y terapéutica.

«Los pacientes conviven con estas enfermedades sin ser plenamente conscientes del riesgo real. Necesitamos información clara, seguimiento y un sistema que no deje al paciente solo en el camino«, ha reclamado Maite San Saturninorepresentante de pacientes. El decálogo también insiste en la urgencia de impulsar estrategias de comunicación permanentes –y no campañas aisladas– que activen la acción ciudadana y conciencien sobre la gravedad real del riesgo vascular, especialmente en poblaciones con bajo cumplimiento. La AESV recalca que «la enfermedad vascular debe dejar de ser una amenaza silenciosa y pasar a convertirse en un asunto prioritario para la ciudadanía, los profesionales sanitarios y los decisores«.

Rubén Marquesdirector médico de Servier España, ha subrayado que este Manifiesto «es una iniciativa largamente esperada, que presenta prioridades claras y necesarias para avanzar en la mejora de la salud vascular en nuestro país. El momento para actuar es ahora, y a través de un enfoque integral que pone al paciente en el centro, tenemos la oportunidad de cambiar la realidad de miles de personas, reducir los costos asociados y, lo más importante, salvar vidas«.

Prevenir para sostener: el coste de la enfermedad vascular

La Alianza recuerda que el impacto de la enfermedad vascular crónica no es solo clínico, sino también social y económico. Aunque las cifras varían, hay unanimidad en que el coste es elevadísimo. Según la Escuela Andaluza de Salud Pública, los gastos directos e indirectos asociados a la enfermedad vascular representan el 0,7% del PIB (más de 8.400 millones de euros), el 9% del gasto sanitario global. Por su parte, la Fundación Española del Corazón ha estimado que solo las enfermedades cardiovasculares suponen para el Sistema Nacional de Salud español un coste anual aproximado de 9.000 millones de euros. Estas enfermedades representan la mayor carga económica para los sistemas sanitarios tanto en España como en la UE. De ahí que se insista en que «invertir en prevención, continuidad asistencial y mejora de la adherencia no es únicamente una decisión clínica, sino una medida de eficiencia y sostenibilidad«.

El Manifiesto finaliza con una clara llamada de atención: «La inversión en estrategias de prevención y adherencia es una decisión de alta rentabilidad social y económica que salva vidas». Por eso, concluye, «las instancias políticas han de legislar teniendo en cuenta la necesidad de reducir la variabilidad territorial y garantizar estándares homogéneos de atención, de modo que la salud vascular sea un objetivo transversal en todos los planes de salud del Estado«.

El Manifiesto sintetizado en diez puntos esenciales

  • La salud vascular debe ser una prioridad de las políticas sanitarias.
  • Es necesario priorizar la salud vascular como desafío estructural.
  • Implicación activa, rol activo y centralidad del paciente vascular.
  • La adherencia terapéutica es un factor fundamental y debe ser considerada esencial para la eficiencia del sistema.
  • La adherencia terapéutica es un indicador de calidad asistencial.
  • Concienciación social e institucional sostenida.
  • Medicamentos en combinación a dosis fijas y los sistemas personalizados de dosificación.
  • Erradicar la inercia diagnóstica y terapéutica.
  • Adoptar un modelo de atención multidisciplinar integral.
  • Compromiso político con la equidad y la eficiencia.