Un hito de la medicina nacional revela que este tratamiento reduce drásticamente la necesidad de trasplantes y otras intervenciones invasivas..
Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III, en colaboración con expertos a nivel internacional, ha logrado identificar un nuevo mecanismo molecular implicado directamente en la miocardiopatía hipertrófica. Esta grave patología es la enfermedad genética cardiovascular más frecuente y se sitúa como la principal causa de muerte súbita en personas jóvenes y deportistas.
La enfermedad se caracteriza por un engrosamiento anormal del músculo cardíaco y por una hipercontractilidad. Esta condición implica que la capacidad de las células del músculo cardíaco o cardiomiocitos para acortarse y generar fuerza en cada latido sea demasiado enérgica, lo que puede dificultar severamente el bombeo de sangre y, en los escenarios clínicos más graves, provocar arritmias fatales.
Su origen biológico se encuentra en diversas mutaciones en los genes que codifican las proteínas del sarcómero, la verdadera máquina molecular del corazón. Entre todas estas alteraciones, destaca de forma especial la incidencia del gen MYBPC3, el cual codifica la proteína C de unión a la miosina cardiaca (cMyBP-C), convirtiéndose en una de las proteínas más frecuentemente implicadas en el desarrollo de esta enfermedad.
El estudio, publicado recientemente en la revista Nature Cardiovascular Research, ha examinado en profundidad el mecanismo molecular de un subgrupo de mutaciones en MYBPC3. A diferencia del tipo de mutación más habitual, estas alteraciones genéticas no reducen la cantidad de proteína, sino que alteran su capacidad de interactuar con otras proteínas fundamentales del corazón, según ha detallado la investigadora Laura Sen-Martín.
Logran eliminar en embriones una mutación genética que provocaba muerte súbitaLD/Agencias
«Hasta ahora, el mecanismo exacto por el que estas mutaciones causan la enfermedad no estaba bien definido», ha señalado Sen-Martín, una de las autoras principales de la investigación. Para resolver este enigma, el equipo de científicos ha desarrollado un modelo de ratón que reproduce de manera fiel las características básicas de la patología y que, en concreto, porta la variante R502W.
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El exhaustivo análisis de este modelo animal reveló que la mutación merma de forma significativa la capacidad de cMyBP-C para interactuar con la miosina, el motor molecular responsable de la contracción del corazón. Esta disrupción en la comunicación entre ambas proteínas constituye, a juicio de los autores del trabajo, un nuevo mecanismo de patogenicidad para este subgrupo particular de pacientes.
La eficacia de mavacamten
Teniendo en cuenta que la mutación R502W desencadena eventos moleculares muy distintos a los que se producen en otros tipos de mutaciones, el equipo del CNIC decidió evaluar la eficacia de mavacamten. A día de hoy, esta molécula representa el único fármaco dirigido disponible de forma específica para tratar la miocardiopatía hipertrófica en los sujetos afectados.
Los resultados médicos muestran que el tratamiento, que actúa sobre la miosina modulando su actividad y reduciendo la contracción excesiva del corazón, frenó el remodelado patológico del músculo cardíaco. Este beneficio se constató tanto en el modelo experimental R502W como en un modelo de pérdida completa de la proteína cMyBP-C, aunque únicamente mejoró la tolerancia al ejercicio en los ratones portadores de la variante R502W.
Además, el fármaco demostró de manera contundente su eficacia en tejido cardíaco generado en laboratorio a partir de cardiomiocitos humanos obtenidos mediante células madre inducidas. La terapia redujo de forma notable la fuerza de contracción elevada del tejido enfermo, lo que refuerza de manera significativa la posible relevancia clínica de estos hallazgos para futuros tratamientos humanos.
De este modo, el estudio confirma que mavacamten es altamente eficaz con total independencia del mecanismo molecular que subyace al desarrollo de la enfermedad, lo que amplía el espectro de pacientes que podrían beneficiarse directamente del tratamiento. «Por ejemplo, nuestro nuevo modelo experimental puede ser usado para entender si la administración temprana de mavacamten puede mejorar los resultados terapéuticos, un asunto que no está resuelto todavía en el ámbito clínico», ha señalado Laura Sen-Martín.