La evidencia científica aboga por aplicar biomarcadores capaces de anticipar la aterosclerosis de forma muy precoz.
La medicina de precisión revoluciona la salud cardiovascular para anticiparse a la enfermedad
Constante y firme, el latido del corazón permite que el engranaje del organismo funcione a pleno rendimiento con la perfección de un reloj suizo. Sin embargo, por el camino se topa con ciertas «interferencias» que dificultan esa función, tal y como se pone de manifiesto cada 29 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial del Corazón para concienciar sobre la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo.
Ante este acuciante desafío, la investigación científica cada vez tiene más respuestas, y lo cierto es que España cobra un papel protagonista en ello tras ayudar a cartografiar la presencia de aterosclerosis silente a lo largo de la vida adulta gracias al pionero estudio React, dirigido por el doctor Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), publicado hace apenas unas semanas en «The New England Journal of Medicine» y presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.
«Se trata del mayor estudio de la aterosclerosis subclínica y va a marcar un antes y un después en la práctica clínica, ya que nos ha enseñado que hay una altísima prevalencia de aterosclerosis silenciosa a lo largo de la vida, también desde la juventud, lo que debe ponernos en alerta, además de darnos pistas sobre las diferencias entre hombres y mujeres», reconoce Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
Y así lo confirma el propio doctor Ibáñez, quien asegura que «el camino debe ir por transformar la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular mediante un enfoque de medicina de precisión basado en la identificación precoz de los factores de riesgo, entre ellos la aterosclerosis».

Una inversión de futuro
El cambio de paradigma es claro: ya no se trata de actuar bien ante un episodio agudo, sino de anticiparse de forma precoz para no llegar tarde. Y es aquí donde entra en juego el potencial de la medicina de precisión. «La realidad es que no se hace un manejo correcto de los factores de riesgo cardiovascular, por eso proponemos que una intervención precoz sobre la aterosclerosis podría no solo evitar que progrese, sino incluso permitir su curación. Esto requiere inversión, pero es pequeña en comparación con los grandes beneficios que se podrían lograr. El coste de tratar a una persona tras un infarto es como cien veces más que el de haber manejado los factores de riesgo durante décadas», afirma el doctor Ibáñez.
En este escenario, el futuro pasa por desarrollar técnicas rápidas y no invasivas, como la medición de biomarcadores en sangre, para mejorar la detección de placas ateroscleróticas y la predicción de eventos cardiovasculares. Y un grupo de investigadores españoles del IIS-FJD-UAM, CNIC y del CiberCV ha confirmado que los niveles elevados de haptoglobina e inmunoglobulina A2 podrían ayudar a detectar pacientes con aterosclerosis.
La medicina de precisión también permite aprovechar mejor el gran arsenal terapéutico que ya existe en Cardiología: «Gracias a ella podremos elegir mejor qué medicamento hay que dar a cada persona, en qué momento y durante cuánto tiempo», avanza el doctor Ibáñez, quien asegura que estas herramientas poco a poco van siendo una realidad en la práctica clínica «con pacientes que tienen miocardiopatías o problemas de músculo cardíaco hereditarios, ya que, en función de las mutaciones que presenten, ya sabemos qué tratamiento puede irles mejor. Ahora el reto es llevar esa medicina de precisión a las enfermedades más comunes, como es el caso de la aterosclerosis».
Curar el colesterol
Otra de las cuestiones más esperanzadoras que se están desarrollando en el campo de la cardiología es el empleo de terapias basadas en el ARN y la edición genética para alterar de forma duradera o permanente la síntesis de proteínas en el hígado, logrando reducciones drásticas del colesterol LDL (el conocido como «malo») con una sola dosis o con aplicaciones muy espaciadas en el tiempo. «Es algo todavía muy experimental, pero nos abre una ventana a curar de por vida la hipercolesterolemia en un futuro», augura el presidente de la SEC.
El uso de la IA
La otra gran revolución de la Cardiología está llegando de la mano de la inteligencia artificial, con aplicaciones que están cambiando la forma de interpretar una imagen cardíaca en apenas unos segundos o la predicción de riesgo de forma más eficaz. Sin embargo, el presidente de la Sociedad Española de Cardiología pone el acento en la necesidad de que España mejore la digitalización de nuestro sistema sanitario: «El nivel de digitalización es muy alto, pero disperso, confusa, etéreo… no es útil para el profesional que lo utiliza. Por eso, no podemos repetir los mismos errores con la IA. Sin este requisito previo, es difícil que saquemos todo el rendimiento a la inteligencia artificial en las consultas», advierte Fernández Lozano.