En personas con fibrilación auricular (FA), se pueden formar coágulos de sangre en el corazón que viajan por el torrente sanguíneo y, si llegan al cerebro, pueden provocar un accidente cerebrovascular, para evitarlo, la comunidad científica ensaya sucesivamente alternativas a los clásicos anticoagulantes.
Los accidentes cerebrovasculares en personas con antecedentes de fibrilación auricular (FA), un ritmo cardíaco irregular, suelen ser causados por coágulos de sangre que viajan al cerebro y bloquean los principales vasos sanguíneos, lo que puede provocar discapacidades graves que alteran la vida.
Si bien los anticoagulantes ayudan a reducir este riesgo, las personas con FA que han sufrido un ictus en el último año tienen entre un 3 % y un 7 % de probabilidades de sufrir otro. Dado que los anticoagulantes que se utilizan habitualmente no previenen todos los accidentes cerebrovasculares en estos pacientes, los científicos buscan otras formas más eficaces de evitarlos.
Precisamente, investigadores del Hamilton Health Sciences (HHS) en Ontario (Canadá) están ensayando un novedoso procedimiento de prevención de accidentes cerebrovasculares, consistente en colocar pequeños filtros en las arterias carótidas de los pacientes, a cada lado del cuello, para atrapar los coágulos de sangre e impedir que lleguen al cerebro.
La colocación de estos filtros en ambas arterias carótidas, los principales vasos sanguíneos que irrigan la parte frontal del cerebro, podría impedir que los coágulos grandes procedentes del corazón alcancen esta zona, donde se produce aproximadamente el 90 % de los accidentes cerebrovasculares relacionados con la fibrilación auricular.
Los Dres. Ashkan Shoamanesh, neurólogo del HHS, y Alexander Benz, cardiólogo residente del HHS, son los coordinadores del estudio de fase 3 a nivel mundial, en el que participarán 2000 pacientes en todo el mundo durante los próximos casi tres años. Las pruebas de laboratorio han podido demostrar que estos filtros pueden llegar a atrapar coágulos de, aproximadamente, 1,4 milímetros o más y, en ocasiones, también otros con un tamaño más pequeño.
Con respecto al procedimiento empleado, de mínima duración, solo unos minutos, consistió en inyectar un alambre de níquel ultrafino directamente en la arteria carótida del paciente bajo guía ecográfica. Dentro de la arteria carótida, el alambre forma una especie de filtro que atrapa los coágulos e impide que lleguen al cerebro.
Según el equipo investigador, el HHS es el primer hospital en Norteamérica y en gran parte del mundo en realizar este innovador método de introducir filtros carotídeos Vine, para frenar accidentes cerebrovasculares causados por obstrucciones en los vasos sanguíneos cerebrales.
«Este ensayo de fase 3 demuestra la experiencia del HHS en la atención e investigación de accidentes cerebrovasculares a nivel mundial, y es un excelente ejemplo de cómo el trabajo en equipo entre diferentes especialidades está ayudando a impulsar la atención de los accidentes cerebrovasculares para obtener mejores resultados para los pacientes», tal como indicó el Dr. Aristeidis Katsanos, neurólogo del HHS y responsable del estudio en dicho centro.